Fen - Vendedora

Me llamo FEN. Nací en China en los primeros años de los 60 y ahí crecí cuando muchos los recursos básicos eran escasos debido al largo período de desastres naturales y de los causados por el hombre, los cuales afectaron a varias decenas de millones de gentes en China.

Hasta que tuve 7 años más o menos, no viví con mis padres naturales. Crecí en el campo en una casita de mi tía. Seguido yo tenía hambre. No asistí a la pre-escolar como los demás niños. Me sentía como que nadie me quería. Mis primos siempre peleaban entre sí y yo tenía miedo. No supe nada de lo que es amor, y sólo sobreviví. Aprendí a proteger lo que sentía que me pertenecía y seguido me daba lástima de mí misma.

Durante este tiempo, mis verdaderos padres me veían de vez en cuando. ¿Por qué no me llevaban a su casa consigo? ¿Acaso no eran ellos mis padres y yo su hija? ¿Qué hice que yo fuera una extraña para ellos desde mi nacimiento? Me sentía completamente sola…  

Cuando tenía 7 años, más o menos, llegué a vivir con mi mamá y mi papá en la ciudad. Para ese entonces, no sabía lo que era una relación con mamá y papá. No entendía el por qué ser castigada al no obedecerlos. No me sentía respetada, y por tal motivo huía de la casa con un compañero de clase.

Mis padres nunca dejaron de hablar entre ellos acerca de dinero. El dinero lo era todo y nunca teníamos suficiente. Por lo tanto, a los 12 años me obligaron a empezar a trabajar para mantener mi familia. Como uds. podrán imaginar, no había buen trabajo para una jóven de 12 años. Saliendo de la escuela hacía mi trabajo, de ahí a casa a cenar, y algunas veces trabajé desde la medianoche hasta las 8 de la mañana.  Yo hacía cualquier cosa por dinero. Ayudé a construir una casa desde excavar un pozo, recoger piedra y levantar paredes con mis propias manos. Cuando mi familia tenía dinero lo gastábamos cuidadosamente. Aprendimos a no desperdiciar nada. Esta fué mi niñez.

Hace 20 años vine a Estados Unidos con mi esposo. Obtuvo su título de Doctor por la Queen's University en el Reino Unido (UK) y luego encontró trabajo en la Universidad de Minnesota. Poco más tarde se me ofreció un trabajo en una compañía de mayoreo como agente de ventas. Ahí trabajé durante 7 años. Mis experiencias en China me enseñaron a trabajar árduamente e inteligéntemente. Por eso yo fui una de dos empleadas escogidas en esta compañía pequeña para la más grande distribuidora de comida, establecida con base en Estados Unidos. Viniendo de un país en desarrollo, es irónico que mi esposo y yo fuéramos capaces de escalar nuestro trabajo al nivel de la clase media superior de la sociedad americana y también alcanzar a lograr posiciones sociales altas en nuestra comunidad. A pesar de los años difíciles en China, mi esposo y yo siempre tratamos de ser buenos ciudadanos ayudando a otros cuando estaba a nuestro alcance y el poder hacerlo. ¡Pensábamos que en ese tiempo tuvimos muchas amistades!

El día 6 de Octubre del año 2010 recibí un mensaje de voz críptico que más tarde cambiaría  mi vida para siempre: “Me voy…lo siento”. Fue de parte de Jenny nuestra inversionista de bienes raíces en Minnesota. Le hablé al teléfono celular mas no hubo respuesta. Rastreé a su asociada en negocios, en las ciudades gemelas y descubrí que Jenny había cometido suicidio. Empecé a preocuparme realmente. Esos documentos de inversión necesitan ser encontrados o la oportunidad de recuperar nuestra inversión significativa o todo estaría en peligro. Descubrimos que Jenny había pedido prestado mucho dinero a otros inversionistas, a algunos que eran amigos nuestros. En su última voluntad y testamento menciona dar gracias por nuestra amistad y una disculpa, pero nada acerca de nuestra inversión. ¿A dónde se fué todo el dinero y qué uso tuvo?

Una desconfortable sensación en mi estómago igualó la creciente sensación de preocupación de que nunca volveríamos a ver ese dinero de nuevo. Al continuar la investigación, llegó a ser claro que el dinero no se usó invirtiendo en bienes raíces, como lo habíamos pensado. Repentínamente recibimos noticias de que varios inversionistas pensaban que mi esposo y yo estábamos envueltos en una maquinación ilegal porque Jenny les había dicho que su dinero les permitiría invertir en bienes raíces en conjunto con nosotros en Minnesota y en China. Esto fué impactante realmente viniendo de gente que nosotros pensábamos que fueran nuestras amistades. Ahora, no sólo veíamos la pérdida de nuestra inversión, sino también desacuerdos, demandas legales, distanciamiento de nuestros amigos. Mi peor miedo era darme cuenta de que podríamos perder todo lo que apreciamos y que le damos valor. No podía forzarme a comer. Mi corazón tuvo rápidas palpitaciones. No tuve sueño reparador. Mi corazón se hundió en la desesperación…

Muchos amigos muy buenos desertaron, aunque unas personas conocidas defendieron nuestro carácter. Una amistad me dijo de no tener temor, porque Dios conoce nuestros corazones y podemos confiar en la Justicia de Dios. Aunque nunca conocí a un dios, de alguna manera sus palabras trajeron mucho consuelo.

En Enero del año 2011, conocí a una señora llamada Julie, y me preguntó acerca de mi preocupación y de cómo tener contacto conmigo. Semanas después, su amiga tuvo la oportunidad de exportar mariscos de China a los Estados Unidos. Julie se acordó de mí. Mientras teníamos negocios a discutir, no pude superar su contagiosa alegría y amabilidad. A través de nuestra conversación le narré nuestras pésimas circunstancias y compartió conmigo este verso de la Biblia: “Vean las aves del cielo; no siembran ni recogen, ni almacenan en graneros y todavía tu Padre Celestial las alimenta. ¿No son ustedes más valiosos que ellos?” Mateo 6:26 (NIV).  ¡Cómo quisiera esa esperanza y gozo que Julie tenía! Percibiendo que yo esperaba más de ella, me dijo que yo podía darle mis preocupaciones a Dios directamente creyendo en su Hijo Jesucristo y recibir esperanza y vida eterna. En línea telefónica me guió con una oración para aceptar la oferta de Dios; y así lo hice, tan pronto como empecé a orar, mi pesada carga fué levantada y fué disuelta en un mar de mis lágrimas. Por fin, sentí el amor y consuelo o confortamiento de mi Padre Celestial, Dios. Ya que mis lágrimas dejaron de derramarse, sentí paz y calma que nunca antes había experimentado. A propósito, tan pronto que yo acepté a Jesucristo, la amiga de Julie cambió de parecer y en vez, decidió exportar mariscos a diferente lugar, motivo por el cual ya no necesitaba de mis servicios. Usted vé, estas oportunidades de negocios no fueron coincidencias ya que era el plan de Dios todo este tiempo para que Julie me compartiera las buenas nuevas de Jesucristo a la hora en la que yo más lo necesitaba. Hizo que el regalo de Dios de la salvación fuera más maravilloso.

Después de cierto titubeo y oposición para asistir a los servicios de una iglesia, decidí hacer el intento. Estoy tan llena de gusto que así lo decidí, porque salí sintiéndome bien, porque justo fui adoptada en una cálida familia amorosa y que Dios nunca me dejaría. Empecé a frecuentar la iglesia y a ir a los estudios de la Biblia, orando y disfrutando de la amistad con creyentes tales como yo. A través del estudio de la Biblia y creciendo en la fé, Dios empezó a cambiar mi carácter, mis percepciones y mi actitud acerca de muchas cosas.

A pesar de que no nos hemos recuperado de nuestras perdídas inversiones hace pocos años, me retiré de esta mala situación como una ganadora, sabiendo que soy ciudadana del cielo y que nunca seré separada del amor de nuestro Padre Celestial, como que yo soy la favorita de Dios. Cuando miro hacia atrás en el pasado desde mi horrible infancia hasta el tiempo que yo quería morirme, todo este tiempo veo a Dios trabajando en mi vida aún sin conocerlo.

Quiero servir a Dios con mi vida entrenando a cómo enseñar la Biblia y servir tiempo completo como ministra del Evangelio de Jesucristo…en su tiempo.

 

¿Le gustaría hacer que Jesús sea el Señor de su vida?

 

 - Jesús, Yo creo que eres el Hijo de Dios. Te agradezco por haber muerto en la cruz por mis pecados y haber resucitado.  Por favor, perdona mis pecados y concédeme el regalo de la Vida Eterna.  Te pido entres en mi corazón y en mi vida como mi Señor y mi Salvador.  Por favor ayúdame a crecer en ti ya vivir para ti.  Gracias por haber entrado en mi corazón.

 

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